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Emisiones de gases de efecto invernadero y agricultura

El efecto invernadero, a menudo confundido con el calentamiento global, es un fenómeno natural que sustenta la vida en el planeta Tierra gracias a la capa de gases que lo rodea: la atmósfera. Sin ella, la vida tal como la conocemos sería imposible, ya que esta capa gaseosa impide la pérdida de calor, manteniendo el planeta caliente. Sin embargo, algunas actividades humanas han contribuido significativamente al empeoramiento de este fenómeno, provocando un aumento de la temperatura media de la superficie debido al engrosamiento de la atmósfera, un hecho conocido como calentamiento global.

Los gases de efecto invernadero (GEI) son sustancias gaseosas presentes de forma natural en la atmósfera que absorben parte de la radiación infrarroja (calor) emitida por el Sol y reflejada por la superficie terrestre, impidiendo que el calor escape al espacio. Los gases reconocidos internacionalmente como gases de efecto invernadero, regulados por el Protocolo de Kioto, son: dióxido de carbono (CO₂).2), metano (CH4), óxido nitroso (N2hexafluoruro de azufre (SF6)6) y dos familias de gases, los hidrofluorocarbonos (HFC) y los perfluorocarbonos (PFC).

La emisión de estos gases ha aumentado desde la Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, cuando los combustibles fósiles —especialmente el carbón— empezaron a utilizarse con mayor frecuencia para alimentar las máquinas de vapor. Desde entonces, ha existido una preocupación constante por las posibles consecuencias del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Como bien señalaron Madari et al. (2018), la agricultura no solo se verá afectada por el cambio climático, sino que desempeñará un papel fundamental en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y, por consiguiente, en la mitigación de sus impactos.

 

El papel de la agricultura en el cambio climático.

Es bien sabido que la llamada agricultura moderna, con su uso intensivo de insumos y energía principalmente de origen fósil, practicada durante los últimos 50 años, surgió dentro de un modelo de desarrollo derrochador en lo que respecta al uso de los recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad, energía), con impactos ambientales muy altos, aunque con un gran rendimiento de productividad (MARTINS et al., 2010).

Según Perosa et al. (2019), la creciente demanda social de protección ambiental y la internacionalización de las cadenas de producción han requerido nuevos mecanismos de gobernanza que permitan el monitoreo de las actividades productivas. Desde los primeros acuerdos climáticos, como el Protocolo de Kioto, Brasil se ha comprometido a reducir las emisiones. Además, según estos autores, a pesar del inmenso potencial de mitigación en la agricultura brasileña, es necesario establecer un sistema de monitoreo eficiente que cumpla con los criterios científicos establecidos internacionalmente.

Este sistema de monitoreo –MRV (Medición, Notificación y Verificación)– es fundamental para posibilitar las políticas de incentivos públicos y también para contabilizar las medidas de mitigación en el inventario nacional necesario para demostrar el cumplimiento de los objetivos acordados en el Acuerdo de París (firmado en 2015 por 195 países con el objetivo de frenar el calentamiento global).

 

Opciones para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la agricultura.

Las acciones de mitigación indicadas para la agricultura consisten en importantes acciones de adaptación al cambio climático, ya que el aumento del secuestro de carbono depende fundamentalmente de la reducción de las pérdidas de nutrientes en los agroecosistemas y del aumento del stock de carbono en los suelos y el componente arbóreo (OLIVEIRA et al., 2014; citado por MADARI et al., 2018), lo que contribuye a mantener altas tasas de productividad y un mejor uso de los recursos naturales, especialmente el suelo y el agua (MADARI et al., 2018).

En Brasil, contamos con el Plan ABC, cuyo objetivo es organizar y planificar acciones para la adopción de medidas y tecnologías de producción agrícola sostenible, integrando al Gobierno Federal y a los gobiernos estatales y municipales. Según este plan, Brasil es uno de los países más comprometidos con este debate a nivel internacional y recientemente ha establecido legislación y políticas públicas específicas para abordar el problema. Desde la reunión de Río 92, el país ha participado activamente en este debate, culminando en los compromisos adquiridos para reducir las emisiones de GEI en la COP 15 y la promulgación de la Política Nacional de Cambio Climático (PNMC), ambos en 2009.

Según Cerri et al. (2009), además de los esfuerzos para contener las emisiones del sector energético y la deforestación, también es necesario fomentar las medidas de mitigación relacionadas con el sector agrícola, que no solo deben centrarse en reducir las emisiones de GEI, sino también en aumentar la captura de carbono. Este sería, según estos autores, un sistema económicamente viable y altamente eficaz.

Según Machado (2005), los ecosistemas terrestres que comprenden vegetación y suelo son considerados actualmente un importante sumidero de carbón, ...especialmente el suelo. Según este autor, existen varias maneras en que la gestión adecuada de la biosfera terrestre, en particular del suelo, puede resultar en una reducción significativa de las emisiones de GEI.

Además, Machado (2005) afirma que, durante aproximadamente 200 años, los humanos han estado interfiriendo masivamente con el flujo global de carbono, y la agricultura convencional, basada en el uso de arados y rastras para preparar el suelo para la siembra, contribuye a la pérdida de carbono del suelo. Desde este punto de vista, es posible afirmar que el sistema de siembra sin labranza (SPD) es capaz de revertir esta situación, combatiendo eficazmente la erosión y contribuyendo significativamente al secuestro de carbón En el suelo. Debido a que el suelo es el compartimento de carbono más grande en los ecosistemas terrestres y puede almacenar carbono a través de la agricultura de conservación (por ejemplo, sistemas de cultivo sin labranza), la humanidad puede, con su uso adecuado, retrasar o mitigar los impactos negativos del cambio climático global (MACHADO, 2005).

Según el Plan ABC sobre agricultura de siembra directa, además de contribuir a una mayor resiliencia o recuperación/reconstitución del suelo, la adopción de la agricultura de siembra directa da como resultado una reducción de las emisiones de GEI (principalmente CO2).2), mediante un aumento del contenido de materia orgánica del suelo. La implementación de este sistema también reduce la degradación y el uso de combustibles fósiles, al disminuir el uso de maquinaria, y además permite reducir la fertilización debido a las mejoras resultantes en la calidad del suelo.

Analizando la fertilización en plantas de café, Cerri et al. (2013) afirman que reemplazar la urea con otras fuentes de nitrógeno, como el sulfato de amonio y los residuos orgánicos, puede contribuir a la reducción de las emisiones de GEI. Esta información corrobora el estudio de Prado et al. (2010), donde afirman que uno de los principales mecanismos para secuestrar carbono del suelo es mediante el aumento del contenido de materia orgánica, Este es otro punto a favor del SPD. Una alternativa a la sustitución de la urea por residuos orgánicos es... Tiempo N de ILSA Brasil, una fuente de nitrógeno orgánico basada en AZOGEL, Rica en aminoácidos, proporciona nitrógeno durante todo el ciclo de producción, ya que su liberación es gradual. Tiempo N Además, estimula la biota del suelo, contribuyendo a una mejor estructura del mismo, una de las premisas de la sostenibilidad en los sistemas agrícolas.

La agricultura de siembra directa y los sistemas integrados de cultivo, ganadería y silvicultura (SICS) son dos métodos agrícolas distintos considerados altamente efectivos en la captura de carbono, lo que representa una ventaja significativa para Brasil en la lucha contra el cambio climático. Los SICS optimizan el uso de la tierra y reducen las tasas de deforestación. Según la FAO (citada por Carmona y Carvalho, 2016), estos sistemas pueden aumentar la resiliencia ambiental al mejorar la biodiversidad y mediante un ciclo de nutrientes eficaz y eficiente, lo que conduce a una mejor calidad del suelo, proporciona servicios ecosistémicos y contribuye a la adaptación y mitigación del cambio climático.

En los Sistemas Integrados de Cultivos, Ganadería y Silvicultura (SICG), según Martins y Kunrath (2016), los pastos y su manejo (pastoreo) desempeñan un papel fundamental en el ciclo de nutrientes y la eficiencia de su uso, lo que demuestra la importancia de contar con plantas en crecimiento continuo para que los nutrientes permanezcan en el sistema. Esta información debe tenerse en cuenta en el manejo de la fertilización de las áreas, así como en los indicadores de sostenibilidad (económicos y ambientales).

Además, considerando el tema desde una perspectiva más amplia, Amaral (2009) afirma que la agricultura también contribuye a mitigar el cambio climático al constituir una fuente de energía renovable, como el etanol, el biodiésel y el carbón vegetal renovable, por mencionar solo algunos ejemplos. Asimismo, señala que esta energía agrícola ya representa al menos 281 TP3T de la matriz energética brasileña. En otras palabras, más de una cuarta parte del transporte, las industrias y las viviendas del país se abastecen de energía producida en el campo, una proporción que duplica la de las centrales hidroeléctricas.

 

Alternativas para la fertilización en cultivos sostenibles

Según Assmann y Soares (2016), el suelo debe considerarse un organismo vivo único, que actúa como interfaz para la transferencia de nutrientes entre los cultivos agrícolas. Además, afirman que este enfoque va más allá de considerar el ciclo de nutrientes y los elementos tóxicos presentes en el suelo únicamente desde una perspectiva de química mineral, y comienza a interpretar su comportamiento en relación con la biología del suelo. Las prácticas de manejo del suelo que buscan crear suelos saludables mejorarán la eficiencia en el uso de insumos, reduciendo los costos de producción y la contaminación ambiental (ASSMANN & SOARES, 2016).

ILSA Brasil ofrece fertilizantes organominerales. Tiempo S, Este producto, que cuenta con una alta eficiencia, contiene nitrógeno orgánico a base de AZOGEL y azufre elemental. Su moderna tecnología de producción permite un producto único y altamente homogéneo (sin variaciones en materias primas ni garantías). Ofrece una alta eficiencia de fertilización, lo que resulta en una mayor productividad, además de prevenir y/o corregir deficiencias de azufre. También se caracteriza por una liberación gradual de N y S en el suelo, según la acción de los microorganismos, haciendo que estos nutrientes estén disponibles durante todo el ciclo de producción. Isherwood (2000), en su trabajo sobre fertilizantes minerales y el medio ambiente, afirma que es probable que las estrategias de gestión de la fertilización que aumentan la eficiencia de la absorción de nitrógeno por los cultivos y reducen las emisiones de nitrógeno.2El que crea ambiente.

Es importante mencionar que la base AZOGEL Actúa como potenciador de la oxidación del azufre en el suelo, haciendo que el nitrógeno y el azufre trabajen conjuntamente, aumentando así la eficacia de este fertilizante. Además, gracias a la liberación gradual de nutrientes, pone el azufre a disposición de todo el sistema productivo, facilitando la sucesión de cultivos (invierno y verano). Esta sucesión puede darse en sistemas integrados de cultivo, ganadería y silvicultura (SICS), y se recomienda su aplicación en pastos de invierno, priorizando el cultivo de soja el verano siguiente, dado que la soja es altamente exigente en azufre. Promueve la formación de proteínas, lo que incrementa la resistencia a plagas y enfermedades debido a la reducción de la relación nitrógeno soluble/nitrógeno proteico.

Otra alternativa igualmente eficaz es... AZOS LENTO 29. Este fertilizante organomineral granulado libera nitrógeno de forma gradual y se distribuye uniformemente, lo que reduce las pérdidas por lixiviación y la necesidad de aplicaciones. Gracias a su bajo impacto ambiental, constituye una fuente sostenible de nutrientes con altos rendimientos garantizados.

 

Referencias

AMARAL, LF. El papel de la agricultura brasileña en el cambio climático. Projeto Pontes, v.5, n.4, p. 17, 2009.

ASSMANN, TS; SOARES, AB. Migración de la fertilización de cultivos a la fertilización sistémica mediante la integración de cultivos y ganado. Boletín Integrar, Triunfo, n.º 15, 2016.

CARMONA, F.; CARVALHO, PCF. Alianza SIPA: Caminos hacia la intensificación sostenible de la agricultura en el sur de Brasil. Boletín Integrar, Triunfo, n.º 12, 2016.

CERRI, CC; MAIA, SMF; GALDOS, MV; CERRI, CEP; FEIGL, BJ; BERNOUX, M. Emisiones brasileñas de gases de efecto invernadero: la importancia de la agricultura y la ganadería, Ciencia Agrícola., Piracicaba, vol. 66, núm. 6, pág. 831-843, 2009.

CERRI, CC; RAUCCI, GS; MOREIRA, CS; FRAZÃO, LA Cómo mitigar las emisiones de gases provenientes de la fertilización en el cultivo de café. Visão Agrícola, n. 12, pág. 82-84, 2013.

IAMAGUTI, JL; MOITINHO, SEÑOR; TEIXEIRA, DDB; BICALHÓ, ES; PANOSSO, AR; SCALA JR, NL Preparación del suelo y emisiones de CO22, Temperatura y humedad del suelo en zonas de caña de azúcar. Rev. bras. eng. agrícola. medio ambiente., Campina Grande, v.19, n. 5, pág. 497-504, 2015.

IPCC. Directrices revisadas del IPCC de 1996 para los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero: Manual de referencia. 1996.

ISHERWOOD, KF. El uso de fertilizantes minerales y el medio ambiente. Asociación Internacional de la Industria de Fertilizantes, París, 2000.

LIMA, MA de; BOEIRA, RC; CASTRO, VLSS de; LIGO, MAV; CABRAL, OMR; VIEIRA, RF; LUIZ, AJB. Estimación de las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de las actividades agrícolas en Brasil. n, Embrapa Meio Ambiente, Jaguariúna, pág. 169-188, 2001.

MACHADO, PLOA. El carbono del suelo y la mitigación del cambio climático global. Nueva química, vol.28, n.º 2, págs. 329-334, 2005.

MADARI, SER; CUADRA, SV; OLIVEIRA, PPA; HIGA, RCV; RAMOS, NP; ANDRADE, CA de; KEMENES, A.; GONDIM, RS El papel de la agricultura en la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero. Medidas contra el cambio climático global, Embrapa Arroz y Frijoles, Santo Antônio do Goiás, p. 59-68, cap. 5, 2018.

MARTINS, AP; KUNRATH, TR. La importancia de los pastos en la integración de cultivos y ganado: Ciclo y eficiencia del uso de nutrientes (Parte II). Boletín Integrar, Triunfo, n.º 10, 2016.

MARTINS, SR; SCHLINDWEIN, SL; D'AGOSTINI, LR; BONATTI, M.; VASCONCELOS, ACF; HOFFMANN, AF; FANTINI, AC. Cambio climático y vulnerabilidad en la agricultura: desafíos para el desarrollo de estrategias de mitigación y adaptación. Revista Brasileña de Ciencias Ambientales, n.º 17, págs. 17-27, 2010.

OLIVEIRA, PPA; BERNARDI, ACC; ALVES, TC; PEDROSO, A. de F. Evolución de las recomendaciones de fertilización del suelo en pastizales: eficiencia y sostenibilidad en la producción ganadera. El encuentro del buey verde: anales. Viçosa: Ed. da UFV, 2014. p. 289-344.

PEROSA, BB; GURGEL, AC; VICENTE, LF; VICENTE, AK; SPINELLI-ARAUJO, L. Agricultura baja en carbono en Brasil: potencial y desafíos para la construcción de un sistema agrícola bajo en carbono. XIII Reunión Nacional de la Sociedad Brasileña de Economía Ecológica, Campinas, 2019.

PRADO, RB; TURETTA, APD; ANDRADE, AG. Manejo y conservación de suelos y agua en el contexto del cambio ambiental. Embrapa Solos, Río de Janeiro, 2010. 486 p.

PROGRAMA ABC: https://www.gov.br/agricultura/pt-br/assuntos/sistência/plano-abc/arquivo-publicacoes-plano-abc/sistema-plantio-direto.pdf

VIEIRA et al., 2010. Prácticas de manejo para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas o no al uso de fertilizantes. Curso de Ecología de Pastizales, Programa de Posgrado en Producción Animal Sostenible. Instituto de Ciencia Animal, APTA/SAA.

Autores

  • Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Aline Tramontini dos Santos
  • Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Carolina Custodio Pinto
  • Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Thiago Stella de Freitas

 

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El propósito de ILSA BRASIL es transformar la forma en que preservamos y alimentamos el planeta, buscando desarrollar sus productos de forma sostenible, contribuyendo al crecimiento saludable del mercado en el que actuamos. De esta forma, nos adherimos al PROGRAMA PERFIL SOSTENIBLE, que nos permite cumplir dos objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la ONU:

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