El suelo es la base de la vida en el planeta Tierra y, según Luz et al. (2002), su fertilidad es lo que demuestra más claramente su valor agronómico, ya que define la capacidad del suelo para suministrar a las plantas los nutrientes necesarios en cantidades adecuadas para lograr la productividad deseada y puede ser fácilmente modificado por los humanos para adaptarse a las demandas de varios cultivos.
Tras sucesivos cultivos, es natural que las reservas de macro y micronutrientes del suelo se agoten, requiriendo su suplementación mediante la fertilización. Según la legislación brasileña (Ley Federal 6.894, del 16 de diciembre de 1980), el fertilizante es una sustancia mineral u orgánica, de origen natural o sintético, que aporta al menos un nutriente a la planta.
Según Malavolta (1989), la fertilización es una práctica que consiste en añadir al suelo los nutrientes que este ya no puede suministrar a las plantas, cubriendo así la brecha existente entre las necesidades de la planta y las reservas del suelo. La contribución exacta de los fertilizantes minerales a la producción agrícola es objeto de debate, pero en cualquier caso, a partir de los millones de experimentos de campo realizados en todo el mundo, se demuestra claramente su gran influencia en la productividad de los cultivos (ISHERWOOD, 2000).
Según Kuyumjian (2014) (citado por SEGATTO et al., 2012), el uso de subproductos orgánicos está creciendo a nivel mundial y, si se gestiona adecuadamente, constituye una alternativa ecológicamente sólida y económicamente viable. El mercado actual ofrece una amplia gama de fertilizantes con diversas formulaciones y fuentes de nutrientes, pero la pregunta sigue siendo: ¿cuál de los productos disponibles realmente cumple con las expectativas y cuáles son las ventajas e implicaciones de cada uno?
Clasificación de fertilizantes
Los fertilizantes se clasifican según la materia que los compone, así como por la cantidad de macro y micronutrientes que contienen. La legislación brasileña los clasifica en orgánicos, minerales y organominerales, y todos ellos buscan mejorar y aumentar la disponibilidad de nutrientes para las plantas.
Según Campos (2013), los fertilizantes minerales (con la excepción del calcio) no mejoran la estructura del suelo, sino que lo enriquecen al suministrar nutrientes y aumentar el aporte de compuestos orgánicos al suelo cuando los cultivos se cultivan de acuerdo con... prácticas de conservación. Se trata de productos naturales o manufacturados que contienen nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos. Sin embargo, el uso de estos fertilizantes puede tener un impacto ambiental, desde su fabricación hasta su posterior aplicación al suelo, provocando la degradación de la calidad del suelo, la contaminación de los ríos, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y una mayor resistencia de plagas y enfermedades.
Los fertilizantes organominerales son fertilizantes orgánicos enriquecidos con nutrientes minerales. Según Embrapa Cerdo y Avicultura, la gran ventaja de los fertilizantes organominerales sobre los fertilizantes minerales radica en que utilizan como materia prima subproductos que representan un riesgo ambiental en otros sistemas de producción. La política nacional vigente sobre subproductos sólidos enfatiza la importancia de su reutilización y valorización. Además, según Embrapa, la tecnología de fertilizantes organominerales representa una alternativa prometedora, tanto para la eliminación segura de los residuos animales como para la obtención de fertilizantes de alta eficiencia.
Como explica Müller (2012), los fertilizantes orgánicos son materiales de origen animal o vegetal que se recomiendan por su capacidad para aumentar la fertilidad y favorecer la actividad biológica del suelo. Este autor, citando a Kiehl (1985), también señala que entre los numerosos productos que pueden utilizarse como fertilizantes orgánicos, destacan el estiércol, la cama de aves de corral, la paja, los restos vegetales, el compost y los residuos de la agroindustria.
Tipos de fertilizantes orgánicos
Según Reetz Jr (2016), los fertilizantes orgánicos se clasifican en 6 categorías, a saber: material de origen natural, residuos agrícolas, subproductos de fábricas de procesamiento de productos y agroindustria, subproductos de la industria de procesamiento animal, residuos urbanos e inoculantes del suelo.
Entre los materiales de origen natural se encuentra la turba, por ejemplo. Esta se compone de restos vegetales parcialmente descompuestos, principalmente musgos, que se encuentran en zonas pantanosas o de gran altitud (montañosas). Según Embrapa, los inoculantes de suelo son biofertilizantes que utilizan microorganismos vivos capaces de promover el crecimiento de las plantas de forma directa o indirecta mediante diversos mecanismos, como la fijación biológica de nitrógeno, la producción de fitohormonas, la solubilización de fosfatos, el biocontrol, entre otros.
Los residuos agrícolas incluyen estiércol animal, excremento de aves, restos de cultivos y abonos verdes (leguminosas y otras plantas incorporadas al suelo). Su principal nutriente es el nitrógeno, pero también contienen grandes cantidades de fósforo y potasio. Según Embrapa, si bien son ricos en nutrientes, la concentración de los elementos químicos presentes en el fertilizante puede estar desequilibrada, por lo que debe aplicarse y complementarse con dosis adicionales de fertilizantes minerales.
La vinaza y la torta de filtración son ejemplos de subproductos agroindustriales generados durante el procesamiento de la caña de azúcar. Son fertilizantes ricos en nitrógeno, calcio, magnesio, zinc y cobre. Además, los subproductos de la industria papelera, los residuos de la industria maderera y los extractos de algas marinas también se consideran subproductos del procesamiento agroindustrial.
En cuanto a los subproductos de las industrias de procesamiento animal, podemos mencionar la harina de sangre, la harina de cuerno y hueso, así como el salvado y los desechos de la industria del cuero. Estos se caracterizan por su rápida acción en el suelo, además de tener altas concentraciones de nitrógeno. La estrecha relación N.º de cliente El uso de harina de pezuña y cuerno y harina de sangre puede mejorar la mineralización rápida de la materia orgánica y, en consecuencia, liberar sus nutrientes (KUYUMJIAN, 2014).
Ventajas de la fertilización orgánica
Según Lima et al. (2015), el principio de la fertilización orgánica consiste en activar y mantener la vida del suelo. También afirman que, al reponer nutrientes y energía, se activan y optimizan los ciclos biogeoquímicos naturales. Para Cavallaro Júnior (2006), los materiales orgánicos pueden utilizarse como fuentes de nutrientes y acondicionadores del suelo, mejorando sus características físico-químicas, como la retención de agua, la aireación, el pH y la capacidad de intercambio catiónico (CIC).
La fertilización orgánica también presenta otras ventajas, ya que utiliza subproductos cuya eliminación generaría impactos ambientales. Otro aspecto destacado de este tipo de fertilización es su duración. El proceso de absorción de nutrientes orgánicos implica descomposición y mineralización, por lo que estos compuestos liberan gradualmente nutrientes como nitrógeno, potasio y fósforo, lo que reduce las pérdidas por lixiviación y adsorción. Además, contribuyen a la estabilidad de la estructura del suelo, especialmente a su porosidad, lo que incrementa la retención de agua y oxígeno.
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Es importante recordar que el análisis del suelo es un factor crucial para elegir el producto adecuado, ya que proporciona información completa sobre la zona y permite al productor tomar la decisión correcta. Los fertilizantes orgánicos y organominerales de alta calidad deben tener una baja relación C/N, ya que esto beneficia a... biota del suelo, Dado que el nitrógeno sirve de alimento a estos organismos, favorece la mineralización de los nutrientes presentes en el fertilizante. Además, deben presentar niveles significativos de nutrientes y estar libres de semillas, patógenos y plagas.
ILSA colabora con diversas instituciones educativas, de investigación y desarrollo en la investigación científica y el estudio de la actividad microbiana utilizando... AZOGEL, que se obtiene mediante el proceso FCH. Esta matriz orgánica ha demostrado tener una influencia positiva en el crecimiento y la actividad microbiana del suelo en diversos estudios científicos realizados en Brasil y en todo el mundo.
Estudios realizados en la Universidad de Padua, Italia, analizaron el número de bacterias formadoras de colonias (UFC), es decir, el número de células viables por gramo de suelo seco. Se inocularon colonias y se incubaron en placas de Petri para su recuento a los 30, 60 y 90 días. Los resultados muestran que AZOGEL incrementa el número de colonias presentes en el suelo. Asimismo, se observa una tendencia decreciente con el tiempo, ya que, tras aproximadamente dos meses, todo el nitrógeno de origen proteico se mineralizó y fue absorbido por las plantas.
El experimento indicó un desarrollo significativo de poblaciones microbianas, alcanzando aproximadamente 100 millones de células viables por gramo de suelo seco, lo que indica una respuesta positiva de los microorganismos del suelo al aporte de nitrógeno y carbono orgánicos. Sin embargo, los análisis de UFC, si bien son un parámetro cuantitativo, no proporcionan información cualitativa sobre la población microbiana; es decir, conocen el número de células, pero no brindan información sobre su eficiencia. Por lo tanto, cuando se realizó un análisis cuantitativo de las comunidades bacterianas presentes mediante la técnica de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), se evidenció que, después de 30 días de incubación, el suelo tratado con AZOGEL mostró un mayor número de bacterias nitrificantes en comparación con el tratamiento control. Este grupo de bacterias es responsable de la oxidación del nitrógeno amoniacal a nitrógeno nítrico. También es posible observar que, después de 90 días de incubación, hubo una reducción considerable en el número de células en el tratamiento control, mientras que el suelo tratado con AZOGEL continuó albergando comunidades de bacterias nitrificantes.
Es importante destacar aquí que la calidad de la rizosfera depende de la alta disponibilidad de carbón Orgánico. La cantidad de carbono requerida es considerablemente mayor que la de nitrógeno, ya que los microorganismos lo utilizan como fuente de energía, y está presente en el material celular en una cantidad mucho mayor que el nitrógeno, incorporado a moléculas orgánicas que desempeñan funciones vitales para las células (CANCELLED, 2014). De esta manera, tanto el nitrógeno como los demás componentes orgánicos presentes en alta concentración en AZOGEL contribuyen positivamente al correcto desarrollo microbiano en la rizosfera. Este es un factor muy importante porque las bacterias se alimentan de carbono orgánico y las plantas se alimentan de los elementos que proporcionan las bacterias y los hongos.
Según Moreira y Siqueira (2006), la relación C/N de los materiales incorporados al suelo tiene una influencia significativa en todos los N transformaciones, ...principalmente nitrificación. Las altas relaciones C/N provocan la inmovilización del N mineral, al menos temporalmente, cesando la nitrificación debido a la falta de sustrato (NH3).4+y pueden causar deficiencia de nitrógeno en las plantas, de ahí la importancia de un fertilizante con una baja relación C/N. Además, estos autores también mencionan que el nitrógeno, al ser un nutriente de ciclo abierto en la naturaleza, es el que sufre mayores pérdidas y, por lo tanto, el que más limita la producción agrícola. Por esta razón, los fertilizantes que liberan este nutriente gradualmente han ido adquiriendo cada vez mayor importancia en la agricultura.
EL N-TIEMPO+ Este es un fertilizante organomineral de alta eficiencia, producido con AZOGEL. Sus beneficios comprobados son numerosos, incluyendo una alta eficiencia en la fertilización nitrogenada, gracias a su formulación que contiene 13 % de N, el cual se libera de forma gradual y constante a lo largo del ciclo productivo de la planta. Además, posee una baja relación C/N, lo cual, como ya se mencionó, es fundamental para el desarrollo de la biota del suelo; y promueve la capacidad de intercambio catiónico (CIC) del suelo, permitiendo un desarrollo vegetativo equilibrado. Contribuye a la actividad microbiana del suelo, ayudando a crear un suelo sano y mejor estructurado, lo que incrementa la productividad y la rentabilidad de los cultivos.
El valor de un fertilizante orgánico va más allá del simple aporte de nutrientes, ya que su uso proporciona muchos efectos beneficiosos para el suelo. materia orgánica Funciona como fuente de energía para microorganismos beneficiosos (que fijan el nitrógeno del aire en la rizosfera y hongos asociados a las raíces), mejora la estructura y la aireación del suelo, así como su capacidad para retener humedad. Regula la temperatura del suelo, retrasa la fijación de fósforo y aumenta la capacidad de intercambio catiónico (CIC), y ayuda a retener potasio, calcio, magnesio y otros nutrientes en formas asimilables por las raíces, protegiéndolas de la lixiviación por agua de lluvia o riego. Además, algunos de sus productos de descomposición estimulan el desarrollo radicular (MALAVOLTA et al., 2000).
Referencias
CAMPOS, ARF Fertilización orgánica y mineral sobre las características productivas del cultivar de tomate Santa Cruz en un ambiente protegido. Universidad Federal de Paraíba, Areia, 2013. 44 págs. (Tesis de licenciatura)
CANCELADO, SV Evaluación de la calidad microbiológica de un compuesto producido a partir de residuos animales y vegetales. Universidad Estatal de São Paulo “Julio de Mesquita Filho”, Jaboticabal, 2014. 82 p. (Tesis de maestría)
CAVALLARO JÚNIOR, ML Fertilizantes orgánicos y minerales como fuentes de N y P para la producción de rúcula y tomate. Instituto Agronómico de Campinas, Campinas, 2006. 39 p. (Tesis de Maestría)
ISHERWOOD, KF. Uso de fertilizantes minerales y el medio ambiente. Asociación Internacional de la Industria de Fertilizantes, Edición revisada. París, 2000. 63 págs.
KIEHL, EJ Fertilizantes Orgánicos, Piracicaba, SP: Ceres, 1985. 492 págs.
KUYUMJIAN, LA. Harina de cuerno de pezuña y sangre como fuente de nitrógeno para el pasto Mombasa. Universidad Federal de Tocantins, Gurupi, 2014. 57 págs. (Tesis de maestría).
LIMA, BV; CAETANO, BS; SOUZA, GG; SOUZA, CSS. Fertilización orgánica y su relación con la agricultura y el medio ambiente. Actas del 5º Encuentro Científico y Simposio sobre Educación en Unisalesiano, Lins, 2015. 12 págs.
LUZ, MJS; FERREIRA, GB; BEZERRA, JRC. Fertilización y corrección de suelos: procedimientos a adoptar según los resultados del análisis de suelos. Circular técnica., Algodón Embrapa, Campina Grande, núm. 63, 2002. 32 pág.
MALAVOLTA, E. ABC de la fecundación. 5ª ed. São Paulo: Ceres, 1989, 294 págs.
MALAVOLTA, E.; GOMES, FP; ALCARDE, JC. Fertilizantes y fertilización. [Sl: sn], 2000.
MOREIRA, FMS; SIQUEIRA, JO Microbiología y bioquímica del suelo, Editorial de la UFLA, Lavras, 2006. 729 págs.
MÜLLER, DH Características de los fertilizantes orgánicos, efectos sobre el suelo y el rendimiento de la planta de banano. Universidad Federal de Mato Grosso, Cuiabá, 2012. 83 p. (Tesis de Maestría)
Presidencia de la República – Casa Civil: Échale un vistazo.
Portal electrónico de Embrapa Cerdos y Avícolas (Disponible en: Embrapa)
REETZ JR, Fertilizantes HF y su uso eficiente. Asociación Internacional de la Industria de Fertilizantes, Francia, 1ª ed. 2016, 179 págs. Traducción: LOPES, AS; ANDA, São Paulo, 2017.
SEGATTO, MP; ANDREAZZA, R.; BORTOLON, L.; SANTOS, vicepresidente; GIANELLO, C.; CAMARGO, FAO Descomposición de residuos industriales en el suelo. Ciencia y naturaleza, UFSM, v. 34, pág. 49-62, 2012.
Autores
- Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Aline Tramontini dos Santos
- Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Carolina Custodio Pinto
- Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Thiago Stella de Freitas

