Una nutrición adecuada y equilibrada es esencial para el correcto desarrollo del grano y el fruto, garantizando así una productividad y calidad satisfactorias en los cultivos. En esta etapa final del ciclo, la planta dirige la mayor parte de los fotoasimilados y nutrientes a los órganos reproductivos, determinando el peso de los granos. El desempeño durante este periodo depende directamente del entorno, la disponibilidad de agua y la capacidad fotosintética. A medida que los nutrientes se redistribuyen desde los tejidos vegetativos a los órganos reproductivos, sustentan los procesos metabólicos que permiten la síntesis de almidones, proteínas y otros compuestos responsables del desarrollo del grano.
A diferencia de otros componentes de la productividad, las pérdidas en esta etapa no se pueden compensar porque, en la soja, por ejemplo, el número de vainas y granos por vaina ya está definido (Winck et al., 2025). Para este cultivo, el período entre la floración (R2) y el inicio del llenado del grano (R5) concentra las tasas más altas de absorción de nutrientes (Bender et al., 2015). Si bien el peso promedio del grano (PGG) es una característica influenciada por la genética, responde fuertemente a las condiciones de manejo y ambientales, tales como la disponibilidad de agua, la fertilidad, la sanidad vegetal y la densidad de siembra (Pandey; Torrie, 1973), reduciéndose cuando ocurren limitaciones durante este período crítico (Novacek et al., 2013).
Entre los nutrientes más cruciales para el llenado del grano, el potasio (K) destaca por su función reguladora en la fisiología vegetal. El K controla el equilibrio hídrico, la apertura estomática y el transporte de carbohidratos, siendo altamente móvil en el floema y fundamental para la translocación de fotoasimilados a los granos (Ross y Nogueira, 2001). Su deficiencia reduce el tamaño del grano, aumenta la proporción de granos arrugados y compromete la calidad final (Malavolta et al., 1997; Silva et al., 2002). El magnesio (Mg) y el azufre (S) también son críticos en esta etapa: el Mg mantiene la actividad fotosintética durante períodos de alta demanda energética, mientras que el S participa directamente en la síntesis de proteínas (Viecelli et al., 2017). Además, el calcio (Ca) y el boro (B) contribuyen a la integridad estructural y el desarrollo de los frutos, mientras que el zinc (Zn) y el manganeso (Mg) actúan en reacciones enzimáticas y metabolismo de carbohidratos, apoyando el metabolismo reproductivo.
Dada la importancia del equilibrio nutricional en el llenado de granos y frutas, las soluciones complementarias con alta eficiencia metabólica se vuelven estratégicas. Entre los productos de ILSA, destaca ETIXAMIN Mega, una fuente natural de aminoácidos de rápida absorción (GELAMIN), compuesta por nitrógeno, boro, zinc, manganeso, fósforo, potasio, molibdeno, azufre, cobre y magnesio. El producto contiene 21 aminoácidos esenciales, favoreciendo la rápida disponibilidad de nutrientes, la intensificación de los procesos metabólicos, una mayor acumulación de reservas y, en consecuencia, un mayor peso y calidad de los frutos y granos. Gracias a su aplicación mediante pulverización foliar, actúa como un refuerzo directo al aporte de nutrientes precisamente durante el período de mayor demanda fisiológica.
Otra solución que contribuye a mejorar el rendimiento del llenado de grano y fruto es ETIXAMIN Kally, un fertilizante organomineral desarrollado por ILSA. Formulado como un polvo soluble en agua y compuesto de nitrógeno, potasio y azufre, el producto se basa en proteínas hidrolizadas enzimáticamente, una fuente natural de nitrógeno orgánico y aminoácidos de rápida absorción. Puede aplicarse mediante fertirrigación o aplicación foliar, promoviendo un desarrollo radicular acelerado y mayor, además de aumentar directamente el llenado y la calidad del grano y el fruto. Su composición favorece el suministro equilibrado de nutrientes estratégicos precisamente cuando la planta más demanda eficiencia metabólica y estructural.
En resumen, el llenado de grano y fruto es una etapa fisiológica crucial para el rendimiento del cultivo, altamente sensible al equilibrio nutricional y a las condiciones de agua y luz. Para asegurar que este proceso se desarrolle de forma completa y eficiente, es fundamental adoptar estrategias de manejo que aporten nutrientes en el momento oportuno y en las formas adecuadas. Un sistema de manejo nutricional bien planificado, adaptado a las necesidades de la planta, combinado con insumos formulados técnicamente, como las soluciones desarrolladas por ILSA, permite que las plantas expresen su máximo potencial productivo, lo que se traduce en cosechas con mayor peso y calidad de grano y fruto.
Referencias bibliográficas
BENDER, RR et al. Absorción, distribución y removilización de nutrientes en variedades modernas de soja. Agronomy Journal, vol. 107, págs. 563-573, 2015.
MALAVOLTA, E. et al. Evaluación del estado nutricional de las plantas. Piracicaba: Potafós, 1997. 319 págs.
NOVACEK, MJ et al. Las hileras gemelas tienen un impacto mínimo en el rendimiento, la morfología y el acame del maíz de regadío. Agronomy Journal, vol. 105, n.º 1, págs. 268-605, 2013.
PANDEY, JP; TORRIE, JH Análisis de coeficientes de trayectoria de los componentes del rendimiento de semillas en soja (Glycine max (L.) Merr.). Crop Science, vol. 13, n.º 5, págs. 505-507, 1973.
ROSS M., NOGUEIRA F. Aspectos nutricionales de la producción de café arábica de alta calidad. En: Horst WJ et al. (eds) Nutrición vegetal. Avances en ciencias de las plantas y del suelo, vol. 92. Springer, Dordrecht, 2001.
SILVA, EBS et al. Calidad de los granos de café procesados en respuesta a la fertilización con potasio. Scientia Agricola, vol. 59, n.º 1, págs. 173-179, enero/marzo de 2002.
WINCK, JEM et al. Ecofisiología de la soja: hacia altos rendimientos. 3.ª ed., Santa Maria: Editora GR, 2025. 688 p.
Autores
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Isabela Bulegon Pilecco
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Thiago Stella de Freitas
Ing. Agr. Tuíra Barcellos

