El fósforo (P) es uno de los nutrientes que más limita la producción agrícola, principalmente debido a su baja disponibilidad en la mayoría de los suelos cultivables. En los sistemas tropicales y subtropicales, la meteorización favorece la formación de óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio, minerales con alta capacidad para fijar el fósforo y reducir su biodisponibilidad. Como consecuencia, una porción significativa del P aplicado no es absorbida por los cultivos y permanece en el suelo, acumulándose a lo largo de los años en fracciones de disponibilidad moderada o baja, formando el llamado "P residual". Este escenario convierte al P en uno de los principales factores limitantes de la productividad y explica por qué, incluso con altas dosis de fertilización fosfórica, la eficiencia del uso de nutrientes sigue siendo relativamente baja en gran parte de los cultivos brasileños. Entre 2000 y 2016, la eficiencia promedio en el uso de P (EUP) para los diez principales cultivos del país fue de aproximadamente 50% (Pavinato et al., 2020).
Estudios recientes demuestran que Brasil ha acumulado una gran reserva histórica de fósforo (P) durante más de cinco décadas de agricultura intensiva. Investigadores de Embrapa Solos y otras instituciones han descubierto que casi la mitad del fósforo aplicado como fertilizante inorgánico en los últimos 50 años aún se encuentra en el suelo, distribuido de forma heterogénea según el uso histórico de las regiones productoras (Dias, 2018). Las áreas con agricultura consolidada desde la década de 1970, especialmente las regiones de Minas Gerais, São Paulo y Paraná, presentan las mayores reservas acumuladas de P, lo que refleja la combinación de largos períodos de fertilización y suelos naturalmente propensos a la fijación (Pavinato et al., 2020) (Figura 1).

Figura 1. Mapa de acumulación de fósforo (P) en el suelo de áreas agrícolas brasileñas desde 1960 hasta 2016. Fuente: Pavinato et al. (2020).
Comprender este recurso es fundamental para orientar estrategias de gestión más eficientes, especialmente en un contexto de aumento de los costos de los fertilizantes y mayor demanda de sostenibilidad en la agricultura. Esta realidad se intensificó después de 2020, cuando la combinación de la pandemia, las tensiones geopolíticas y las restricciones comerciales provocó un aumento de más de 4001 TP3T en el precio internacional del fósforo como materia prima (Brownlie et al., 2023). En este escenario, un mejor aprovechamiento del fósforo ya presente en el suelo aporta beneficios técnicos, económicos y ambientales.
La dinámica del fósforo en el suelo es compleja y depende de factores edáficos, climáticos y biológicos que determinan su movilidad y disponibilidad. Por lo tanto, diferentes estrategias de manejo pueden influir en la capacidad de un cultivo para acceder tanto al fósforo recién aplicado como a las reservas acumuladas a lo largo del tiempo. Existe evidencia de que algunas de las fracciones menos lábiles de fósforo pueden estar disponibles para las plantas con el tiempo, especialmente en sistemas con alta actividad radicular, el uso de cultivos de cobertura y una mayor estimulación de la biología del suelo. Especies como Brachiaria han demostrado la capacidad de aprovechar formas de fósforo moderadamente disponibles después de varios ciclos de crecimiento, aumentando el ciclo y contribuyendo a la disponibilidad futura (Pavinato et al., 2024). Sin embargo, la magnitud de este efecto aún varía según el tipo de suelo, el clima, el historial de fertilización y la intensidad del sistema de producción.
Para maximizar el uso del fósforo residual, es necesario adoptar un manejo integrado que incluya la corrección adecuada de la acidez del suelo, prácticas de conservación, selección de cultivares con sistemas radiculares más eficientes, uso de cultivos de cobertura con alta capacidad de ciclado, fertilizantes fosfatados modernos y prácticas que mejoren las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo (Pavinato et al., 2020). Además, un manejo cuidadoso de la fuente, la dosis, el momento y la ubicación de la aplicación de fertilizantes fosfatados contribuye a optimizar el uso de nutrientes, reducir las pérdidas y mejorar la sincronía entre la oferta y la demanda.
En este contexto, las soluciones desarrolladas por ILSA, basadas en la matriz orgánica AZOGEL, rica en carbono orgánico, actúan como regulador central de la disponibilidad de fósforo en el suelo. Invertir en la acumulación de carbono orgánico es invertir en un sistema suelo-planta más eficiente y resiliente que aprovecha mejor los nutrientes aplicados, reduce las pérdidas, aumenta la productividad y disminuye la dependencia de insumos externos. Los productos a base de AZOGEL estimulan la actividad biológica y aumentan la capacidad de intercambio catiónico (CIC) del suelo, promoviendo así la salud general del mismo. La línea Gradual Mix de ILSA se compone de fertilizantes organominerales con un alto contenido de nitrógeno orgánico y aminoácidos de AZOGEL, combinados con fuentes de nutrientes minerales. De esta manera, combinan la liberación gradual de nitrógeno, la reducción de las pérdidas de nutrientes minerales gracias a la acción protectora de la matriz orgánica de alta CIC (AZOGEL), la estimulación del desarrollo microbiano y la vida del suelo, y la presencia de aminoácidos, que aumentan la capacidad de las plantas para resistir condiciones de estrés.
Adoptar estrategias que permitan aprovechar las reservas acumuladas durante décadas no implica abandonar la fertilización con fosfatos, sino utilizarla de forma más inteligente, considerando el equilibrio entre los insumos y los productos del sistema. Avanzar en este conocimiento es fundamental para reducir costos, minimizar el impacto ambiental y construir sistemas de producción más sostenibles y competitivos.
Referencias bibliográficas
Brownlie et al. Aumento repentino del precio del fósforo: una llamada de atención para la resiliencia del fósforo. Front. Sustain. Food Syst., 2023.
Dias. Brasil añadió 22,8 millones de toneladas de fósforo a sus suelos en los últimos 50 años. 2018. Disponible en: www.embrapa.br/busca-de-noticias/-/noticia/33747073/brasil-adicionou-228-milhoes-de-toneladas-de-fosforo-em-seus-solos-nos-ultimos-50-anos
Pavinato et al. Revelando el fósforo residual del suelo para promover la agricultura sostenible en Brasil. Informes Científicos, v. 10, n. 15615, 2020.
Pavinato et al. Biodisponibilidad del fósforo residual en suelos tropicales y templados: implicaciones para la producción agrícola sostenible. Soil and Tillage Research, vol. 244, n.º 106228, 2024.
Autores
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Isabela Bulegon Pilecco
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Thiago Stella de Freitas
Ing. Agr. Tuíra Barcellos

