Actualmente, el eucalipto es la principal especie forestal cultivada en Brasil, ocupando aproximadamente 771 TP3T del área total de bosques plantados (IBÁ, 2020). Su rápido crecimiento, alta productividad y múltiples usos (papel, pulpa, muebles, pisos, carbón vegetal y construcción civil) lo convierten en un cultivo atractivo y rentable (Amorim et al., 2021). Si bien se considera una planta con bajos requerimientos de fertilidad del suelo, se han encontrado evidencias de deficiencia nutricional en áreas con plantaciones de eucalipto sin fertilización suplementaria (Silveira et al., 1995).
Una característica interesante que se encuentra en algunas especies de eucalipto es la asociación mutualista entre hongos y raíces, lo que permite una mejor utilización de los nutrientes (Araújo et al., 2004). Los fertilizantes organominerales desarrollados por ILSA combinan el aporte de nutrientes a través de fuentes minerales y orgánicas, favoreciendo la actividad biológica del suelo. Esto se debe a que la matriz orgánica AZOGEL es beneficiosa para la salud general del suelo debido a su baja relación C/N, que ayuda a mantener las poblaciones de microorganismos, promoviendo una mejor salud del suelo sin causar inmovilización de nitrógeno para los cultivos.
Uno de los puntos centrales en el manejo del eucalipto es el ciclo de nutrientes. La hojarasca formada en las plantaciones es fundamental para la estabilidad del suelo, ya que ayuda a la recuperación de la vegetación y a la reducción de la erosión (Carvalho et al., 2017). Además, una porción significativa de los nutrientes absorbidos regresa al suelo a través de los residuos forestales, como ramas, corteza, hojas y brotes (Melo, 2014). Estos compartimentos contienen aproximadamente 651 TP3T de N, 701 TP3T de P y 641 TP3T de K asimilados por los árboles, variando según la edad y el manejo del bosque (Santana et al., 2008). Aun así, dado que existe una exportación significativa de nutrientes durante la cosecha, la fertilización se vuelve esencial para reponer estos elementos y garantizar la longevidad productiva de las plantaciones. En este contexto, la fertilización se destaca como una de las prácticas de manejo más importantes, ya que asegura el desarrollo adecuado de las plántulas, el mantenimiento de la productividad a lo largo de los años, la sostenibilidad de los sistemas de producción forestal y la calidad del producto.
Los síntomas de deficiencia y las principales respuestas a la fertilización se observan principalmente en fósforo, nitrógeno, potasio, calcio y magnesio. El fósforo merece una mención especial, ya que es un nutriente crucial para el crecimiento inicial del eucalipto, especialmente en suelos tropicales donde su fijación es elevada. La deficiencia de fósforo en los primeros meses compromete el desarrollo de las raíces y, por consiguiente, la absorción de agua y otros nutrientes, reduciendo el potencial de crecimiento del bosque. Entre los micronutrientes, destacan el boro y el zinc, sobre todo en suelos tropicales. En zonas más arenosas con baja retención de agua, las respuestas a la fertilización tienden a ser más evidentes, lo que subraya la importancia de un manejo regionalizado según las condiciones de cada suelo (Silva & Bellote, 2021).
En términos prácticos, la fertilización del eucalipto se puede dividir en siembra, abonado superficial y fertilización de mantenimiento. La primera debe realizarse una vez establecidas las plántulas. En este momento, se recomienda aplicar de 10 a 40 litros de nitrógeno (N) y potasio (K), y 10 litros de fósforo (P) (Gonçalves, 1995; Silveira et al., 2001). También se recomienda la aplicación de micronutrientes como boro, zinc y cobre. Este paso es crucial para el crecimiento inicial, especialmente durante los primeros meses después de la siembra, cuando el sistema radicular aún se está desarrollando.
Posteriormente, se realiza la fertilización de cobertura, comenzando entre 30 y 40 días después del trasplante, generalmente en aplicaciones fraccionadas. La aplicación fraccionada es una estrategia para aumentar la eficiencia de la fertilización y evitar pérdidas, especialmente en regiones sujetas a fuertes lluvias o largos períodos de sequía. En esta etapa, los nutrientes más importantes son el nitrógeno y el potasio, esenciales para el crecimiento inicial del bosque (Silveira & Malavolta, 2000; Andrade, 2004). Las aplicaciones pueden extenderse de 3 a 24 meses después de la plantación, siguiendo el desarrollo de los árboles, principalmente en relación con el cierre del dosel. En este sentido, es notable que la disponibilidad de nutrientes de los fertilizantes orgánicos a base de AZOGEL es lenta y gradual, lo que hace que los nutrientes estén disponibles durante todo el ciclo del cultivo, reduciendo la necesidad de aplicaciones fraccionadas. Generalmente, entre los 30 y 36 meses de edad, se realiza la fertilización de mantenimiento para reponer los nutrientes exportados por la cosecha, especialmente potasio, calcio y magnesio.
En este contexto, destacan dos soluciones de ILSA, desarrolladas para satisfacer las necesidades nutricionales del eucalipto: FERTIL e HyperActive. FERTIL es un fertilizante orgánico nitrogenado de alta eficiencia y liberación lenta, producido con AZOGEL, que contiene 12,51 TP3T de N. Esto garantiza un suministro constante de N durante todo el ciclo productivo de la planta. Además, este fertilizante tiene una baja relación C/N, lo que favorece la mineralización y el aprovechamiento del N del propio insumo, sin necesidad de extraer N del suelo.
HyperActive se destaca como una fuente estratégica de fósforo, el nutriente más necesario para el eucalipto. Su formulación combina dos formas de P, una de liberación inmediata y otra de liberación gradual, asegurando un suministro adecuado tanto al inicio como durante el desarrollo del bosque. Asociado a ácidos húmicos y fúlvicos, HyperActive mejora las condiciones del suelo en la rizosfera, reduce las pérdidas por fijación, aumenta la eficiencia de la fertilización y promueve una mayor actividad biológica. Otro beneficio es que favorece la agregación de partículas del suelo, incrementando la porosidad y la retención de agua, lo que contribuye a la resistencia del bosque durante los períodos de sequía.
La fertilización del eucalipto debe planificarse siempre en función del análisis del suelo y adaptarse a las condiciones climáticas, de textura y de fertilidad de cada región. Más que una herramienta para aumentar la productividad, es una práctica esencial para garantizar la longevidad de las plantaciones forestales y la calidad de los productos. En este contexto, los fertilizantes que combinan fuentes minerales y orgánicas con tecnologías de liberación inmediata y gradual, como FERTIL e HyperActive, representan un avance estratégico en la gestión forestal, asegurando una mayor eficiencia y sostenibilidad de los sistemas de producción.
Referencias bibliográficas
Amorim, VSS et al. Los beneficios ambientales de la plantación de eucalipto: una revisión de la literatura. Research, Society and Development, vol. 10, n.º 11, e318101119604, 2021
Andrade, LRM. Modificaciones de suelos y fertilizantes para cultivos perennes y semiperennes. En: SOUSA, DM & LOBATO, E. Cerrado: Corrección y fertilización de suelos. 2da ed. Brasilia, DF: Embrapa Informação Tecnológica, 2004. Capítulo 13, págs. 317-366.
Araújo, CV et al. Micorrizas arbusculares en plantaciones de Eucalyptus cloeziana F. Muell en la costa norte de Bahía, Brasil. Acta Bot. Bras., v. 18, n. 3, pág. 513-320, 2004
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Gonçalves, JLM. Recomendaciones de fertilización para Eucalyptus, Pinus y especies típicas del Bosque Atlántico. Esalq/USP: Documentos Forestales, 1-23, 1995.
IBÁ – Industria Brasileña de Árboles. Informe Anual 2020 de IBÁ.
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Santana, RC et al. Asignación de nutrientes en plantaciones de eucalipto en Brasil. Revista Brasileira De Ciencia Do Solo, Campinas. v.32, pág. 2723-2733, noviembre-diciembre de 2008.
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Silveira, RLVA et al. Sé médico de tu eucalipto. Información Agronómica, Piracicaba, núm. 93, 2001. 23 pág.
Silva, HD; Bellote, AFJ Eucalipto – Encalado y fertilización. Embrapa, 2021. Disponible en: https://www.embrapa.br/agencia-de-informacao-tecnologica/cultivos/eucalipto/producao/implantacao/calagem-e-adubacao
Autores
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Isabela Bulegon Pilecco
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Thiago Stella de Freitas
Ing. Agr. Tuíra Barcellos

