El estrés hídrico y la baja fertilidad del suelo son factores limitantes importantes para la productividad de los cultivos agrícolas (Cakmak, 2005). Por lo tanto, el riego es una de las prácticas agrícolas más eficaces para aumentar la productividad de los cultivos. En los sistemas de riego, donde existe mayor estabilidad productiva y mayores inversiones, el manejo nutricional cobra aún mayor relevancia. En este contexto, la fertirrigación se presenta como una alternativa con ventajas técnicas y económicas en comparación con los métodos de fertilización convencionales (Sousa et al., 2011).
La fertirrigación consiste en la aplicación de fertilizantes diluidos en el agua de riego, lo que promueve el uso racional de los insumos. Cuando se ejecuta correctamente, proporciona una alta uniformidad de distribución y una mayor eficiencia en la aplicación de nutrientes, reduciendo las pérdidas por lixiviación y percolación (Borges, 2009). Otro gran beneficio es la posibilidad de fraccionar las dosis, lo que permite el suministro de nutrientes en el momento adecuado del ciclo de desarrollo del cultivo (Borges, 2009). Esta técnica se recomienda especialmente en sistemas de riego localizados, como el riego por goteo y el riego por microaspersión (Borges et al., 2006).
Para lograr el máximo potencial de la fertirrigación, es fundamental adoptar ciertas precauciones, incluyendo el análisis químico del suelo. Conocer las necesidades del suelo y del cultivo es crucial para definir las cantidades, la frecuencia y la concentración de las aplicaciones, así como el intervalo entre ellas. El monitoreo continuo de la disponibilidad de nutrientes también es importante para asegurar el equilibrio en la solución del suelo, evitando tanto la deficiencia como el exceso, que pueden aumentar el potencial osmótico y la salinidad de la solución, favoreciendo las pérdidas por lixiviación (Borges et al., 2006).
Otros factores importantes incluyen evaluar el pH de la solución nutritiva, que debe estar entre 5,0 y 6,5, ya que valores superiores a 7,5 pueden provocar la precipitación de carbonato de calcio y magnesio, obstruyendo los emisores del sistema de riego (Borges et al., 2006). También es fundamental considerar la conductividad eléctrica del agua, manteniéndola entre 1,44 y 2,88 dS/m para evitar la salinización del suelo (Borges et al., 2006). La temperatura del agua también influye directamente en la eficiencia de la fertirrigación y debe estar cerca de los 20 °C, ya que las temperaturas más bajas reducen la solubilidad del fertilizante (Borges, 2009).
La elección del fertilizante adecuado es fundamental para el éxito de la fertirrigación. Las formulaciones deben tener una alta solubilidad, asegurando la concentración esperada en la solución, así como una compatibilidad adecuada entre los macro y micronutrientes de la mezcla (Borges, 2009). ILSA ofrece soluciones eficientes para la fertirrigación, entre las que destacan Etixamin KALLY, Etixamin DF y Etixamin MEGA.
Etixamin KALLY contiene GELAMIN y sulfato de potasio, lo que lo convierte en una excelente fuente de nitrógeno orgánico, potasio (K) y azufre (S), ideal para aplicaciones de ciclo tardío. Etixamin DF tiene 16% de N proveniente exclusivamente de GELAMIN y cuenta con la certificación Ecocert, que avala la sostenibilidad del producto. Etixamin MEGA, por otro lado, tiene una amplia variedad de macro y micronutrientes en su composición. Este producto es un ejemplo avanzado de fertilizante especializado que combina los beneficios de los aminoácidos con una formulación equilibrada de macro y micronutrientes, proporcionando una nutrición completa y efectos antiestrés en una sola aplicación. Etixamin MEGA proporciona una nutrición completa, ya que contiene macronutrientes primarios (NPK), macronutrientes secundarios (Mg, S) y micronutrientes (B, Cu, Zn, Mo) esenciales para el metabolismo de las plantas. Los aminoácidos actúan como agentes complejantes, facilitando la asimilación de minerales y proporcionando una mejor absorción de nutrientes.
En Etixamin MEGA, el nitrógeno proviene de GELAMIN y fosfato monoamónico (MAP). El MAP proporciona nitrógeno amoniacal (NH₄⁺) fácilmente disponible, mientras que el N orgánico de GELAMIN se mineraliza por la actividad microbiana del suelo, transformándose en formas amoniacal y nítrica (NO₃⁻), asimilables por las plantas. Esta combinación favorece el equilibrio catión-anión en la solución del suelo, ya que cada forma de N influye de manera diferente en el pH de la rizosfera: el nitrato tiende a alcalinizar, mientras que el amonio tiene un efecto acidificante. Es fundamental considerar estas interacciones, puesto que un exceso de ciertos iones puede restringir la absorción de otros nutrientes esenciales.
La Tabla 1 presenta la compatibilidad entre los fertilizantes comúnmente utilizados en fertirrigación. Para mezclas no incluidas en esta tabla y cuya compatibilidad se desconoce, se recomienda realizar la prueba del frasco, en la que se mezclan los fertilizantes en las proporciones reales en un frasco y se dejan reposar durante aproximadamente dos horas. La ausencia de precipitados indica la viabilidad de la mezcla para su uso en el sistema (Borges, 2009).

Tabla 1. Compatibilidad entre fertilizantes utilizados en fertirrigación. Fuente: Borges (2009).
La fertirrigación es una práctica que contribuye directamente a la gestión de los dos principales factores limitantes de la productividad agrícola: el déficit hídrico y las deficiencias nutricionales. Cuando se planifica y ejecuta adecuadamente, puede optimizar el uso del agua y los nutrientes. Para aumentar la eficiencia de la fertirrigación, es necesario prestar atención a la calidad del agua, la selección y compatibilidad de los fertilizantes, las características del suelo y las necesidades hídricas y nutricionales de los cultivos. Con estas precauciones, además de mejorar el rendimiento de los cultivos, la fertirrigación puede agregar valor al producto, promoviendo sistemas de producción más rentables y sostenibles, alineados con los principios de sostenibilidad y uso racional de los insumos. ILSA ofrece soluciones innovadoras que combinan aminoácidos de alta calidad (de la exclusiva matriz orgánica GELAMIN®) con nutrientes esenciales para las plantas, como en el caso de Etixamin MEGA.
Referencias bibliográficas
Borges, AL Fertirrigación de Plantas de Banano. Embrapa, Circular Técnica, núm. 84, 2006.
Borges, AL. Fertirrigación en frutales tropicales. 2da ed. Cruz das Almas: Embrapa Mandioca e Fruticultura Tropical, 2009. 179 p.
Cakmak, I. Papel de los nutrientes minerales en la tolerancia de los cultivos a los factores de estrés ambiental. En: Actas del Simposio Internacional sobre Fertirrigación: Optimización del uso del agua y los nutrientes. Horgen: Instituto Internacional de Potasa, 2005. págs. 35-48.
Sousa, VF y cols. Riego y fertirrigación en cultivos hortofrutícolas. Brasilia: Embrapa Informação Tecnológica, 2011. 739 p.
Autores
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Isabela Bulegon Pilecco
Ing. Agr. Maestría en Ciencias. Thiago Stella de Freitas
Ing. Agr. Tuíra Barcellos

